Como ya hemos revisado, consumir frutas es una excelente herramienta para cualquier corredor, por su aporte de vitaminas y minerales. Cuando terminamos de entrenar, es primordial ver por nuestra recuperación, después de haber corrido, nuestro cuerpo necesita de hidratos de carbono para rellenar las reservas de glucógeno, para que ello ocurra, necesitamos abastecerlo de fuentes de carbohidratos y no todas las frutas son recomendables: las frutas con mayor cantidad de fibra, tienden a retrasar su digestibilidad, lo que significa que sus nutrientes tardan más en estar disponibles para que nuestro cuerpo disponga de ellos.

Ahora sí, hablemos de la sandía; pertenece a la familia de las cucurbitáceas (como la calabaza, melón y pepino). Es de las frutas con mayor aporte de agua, (su contenido es del 92%). Es una fuente excelente de vitamina C y es también una buena fuente de vitamina A, pues contiene beta caroteno (el cuerpo convierte el betacaroteno en vitamina A). Los antioxidantes liberan al cuerpo de los radicales libres, los cuales en altas cantidades son tóxicos; dañan el sistema celular del organismo y, destruyen células y tejidos y pueden iniciar procesos inflamatorios. Además, la sandía es rica en Vitamina B (B6, B1), magnesio y potasio

La sandía tiene un gran aporte de licopeno, resulta que protege nuestro DNA (material genético) del daño de los radicales libres. A diferencia de otros fitonutrientes, cuyos efectos han sido estudiados únicamente en animales, las propiedades del licopeno sí se han estudiado en seres humanos y se ha encontrado que el licopeno puede prevenir hasta varios tipos de cáncer, entre los que se encuentran: el cáncer de próstata, mama, pulmón, colon y estómago.

La sandía es la fuente natural comestible más rica en L-citrulina, que está estrechamente relacionada con la L-arginina, el aminoácido necesario para la formación de óxido nítrico, esencial en la regulación del tono muscular y para tener una presión arterial saludable. Una vez en el cuerpo, la L-citrulina se convierte en L-arginina. Ingerir directamente L-arginina como un suplemento dietético no es una opción válida para muchos adultos hipertensos, ya que puede causar náuseas, malestar gastrointestinal y diarrea, sin embargo, tomar sandía con frecuencia es mucho más efectivo.

En un estudio científico con personas con hipertensión se demostró el efecto beneficioso de consumir sandía. Se le dio a un grupo de voluntarios, todos ellos en el límite de la tensión arterial alta, una dosis diaria de 6 gramos de L-citrulina extraído de sandías. Tras seis semanas de tratamiento, los participantes mejoraron su tensión arterial y no experimentaron efectos secundarios. Sus demás efectos protectores cardiovasculares derivan que controlar la presión arterial alta reduce el riesgo de ataques al corazón y de derrames cerebrales.

La insulina es una hormona presente en la sangre que regula los niveles de glucosa (azúcar) en sangre, pues hace que la glucosa se introduzca en las células. Cuando nuestras células no responden al efecto de la insulina los niveles de azúcar en sangre se elevan. Lo que hace el organismo es producir más insulina. Niveles altos de insulina y azúcar en sangre son negativos para nuestros riñones, elevan los niveles de triglicéridos en sangre y predisponen a padecer cáncer.

La sandía contiene L-citrulina que incrementa los niveles de L arginina, lo cual ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre al mejorar la resistencia a la insulina, además de reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre tanto en animales como en humanos.

Recupérate después de un buen entrenamiento, escucha tu cuerpo, incluye sandía en tu día y, ¡a correr se ha dicho!

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