El 16 de abril del 2018 quedará dentro del mundo del running como una fecha histórica, que marcará un antes y un después ya que se corrió la maratón más prestigiosa del mundo con las condiciones climáticas más adversas en los últimos 30 años. Una cosa es correr sólo con frío pues te abrigas y te calientas nada más. Una cosa es correr sólo con lluvia en clima cálido pues que lo puedes tolerar. Una cosas es correr sólo con viento en un clima agradable. Pero otra cosa es correr con estas 3 variables juntas: clima frío a 0 grados, lluvia fuerte de inicio a fin donde nunca te secas y vientos de hasta 35 km/h.

Para mi este clima por más paradójico que suene, fue un infierno ya que estoy acostumbrado a competir en climas cálidos y prefiero estar en calor y sol ya que soy muy friolento.

La mitad de los corredores Elites abandonaron la carrera, el tiempo del ganador fue de más de 10 minutos más lentos que el récord en este circuito, más de 2500 personas tuvieron que recibir atención médica, más de 300 personas terminaron en hospitales y muchas de ellas terminaron con casos de hipotermia.

Es por eso que en este caso para mi la 122 edición de la Boston Marathon se convirtió en una carrera ya no para competir, sino para completar y estoy seguro que así también lo tomaron todos los corredores que participaron, inclusive los Elites.

En mi grupo con quienes viajé estuvieron los peruanos Javier Savage, Fernando Rondón y Luis Okumura, cada uno de ellos hizo un excelente papel en la carrera pues realizaron los tiempos que tenían planeado minutos antes de la partida (ya que una semana antes todos cambiamos la estrategia de tiempos y marca debido a que el clima no iba a permitir hacer marcas rápidas). Javi fue el 2do mejor peruano y dentro de los 2 únicos quienes pudieron bajar la marca de las 3 horas (haciendo 2h 53 min con parada al baño incluida), Fernando hizo 3h 13 min y Luis completó su 6ta Major, con lo que logró la medalla especial que le dan a los que corren las 6 maratones más importantes del mundo.

Para este viaje iba a ir acompañado de mi enamorada quien me sigue a todas mis carreras, pero por temas de trabajo no pudo viajar, sin embargo cuando vas acompañado de un grupo súper vibras de amigos, todo sale mucho mejor a diferencia de viajar solo ya que moralmente nos apoyamos entre todos y más aún para esta carrera que todo se convirtió 100 veces más difícil.

He tenido la suerte de competir en muchos países y en casi todos los continentes del mundo pero nunca había visto tanta presencia de gente alentando a los competidores y más aún mojados bajo la lluvia. Desde el km 0 hasta el km 42 había gente alentando a los maratonistas, tanta bulla hacían que nunca pude escuchar la alarma de mi Garmin avisándome cuando pasaba el lap en cada km programado.

Al inicio de la partida salí con un polerón para abrigarme del frío y al km 10 aproximadamente sentí el cuerpo un poco caliente y me lo quité, pero fue un error y fue muy pronto porque la idea era correr con Javi toda la carrera para poder cruzar la meta juntos, pero en el km 25 mi cuerpo nunca se calentó, tenía demasiado frío y venía tiritando mucho desde hace más de media hora. Con lo que le dije a Javi: “tengo mucho frío y no aguanto creo que bajaré el paso porque me duelen las ingles de tanto tiritar”. Así que en una bajada por el dolor no pude seguirle el paso a Javi y él se fue. Allí empecé a pasarla muy mal cuando me quedé solo. Decidí parar, caminar unos minutos y buscar la forma o la excusa de abandonar la carrera porque estaba sufriendo mucho por el frío ya que no paraba de temblar de pies a cabeza, sin embargo me armé de valor y cambié mi decisión de no optar por el camino más fácil.

Me acerqué hacia el público que estaba alentando y a una chica X le dije: “Por favor dime que tienes 2 casacas y que me puedes prestar una, me estoy congelando y muriendo de frío”. La chica muy generosa sin dudarlo 2 veces, se sacó la casaca que tenía encima y me dio la otra que tenía abajo. Me la puse, la cerré y empecé a caminar nuevamente hasta que disminuyera un poco la tembladera. Imagínense el frío que hacía y la temperatura tan baja que estaba mi cuerpo que desde que me puse la casaca de plumas, impermeable y con calentador, no me la volví a quitar hasta cruzar la meta, incluso crucé la meta con la casaca en la mano para que una vez pasarla me la volvería a poner para abrigarme.

El frío, el viento y la lluvia fueron tan duros en este día, que el Heartbreak Hill (la cuesta más difícil de la carrera) fue un “chancay” a medias en comparación con las condiciones climáticas. Casi ni sentí esa cuesta pues estaba más concentrado en no tiritar.

Logré hacer en un tiempo de 3h 06 min, mucho más de lo que tenía planeado y esperado, pues el clima fue determinante en mi performance. Cada carrera que empiezo siempre la termino a menos de que sufra un accidente como me ha sucedido anteriormente. Nunca pongo excusas, pero esta vez un factor que yo no manejo casi me deja con un DNF (did not finished) pero mi cabeza y mi corazón pudieron más pues sabía que la satisfacción de llevarme una increíble experiencia iba a ser mucho mejor.

Si me preguntan si volvería a tener una experiencia así, esta vez sí dudaría en la respuesta, pues no me gusta el frío ni tener síntomas cercanos a la hipotermia, pero en definitiva sí me gustaría regresar a Boston para disfrutar esa algarabía de los espectadores, la dureza de la ruta y sobre todo, mejorar mi marca en la carrera, pero con un clima más cálido jajaja.

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